19 de abril de 2011

La tiranía bendita de los 140 caracteres


Mi segunda entrada tiene que ver con un fenómeno que estoy descubriendo y que cada día le tengo más afecto. Se llama Twitter.
Al principio, como todo buen forjado y maduro carácter de hombre autosuficiente, pensé para mí, esto es algo como el facebook o peor;  “Yo estoy por encima del rollo de las redes sociales.”
A estas alturas debo hacer una mención a facebook. Nunca he sido muy amigo de esta herramienta, y después de ver la “oscarizada” película menos aún. Menudo personaje el tipo que inventó y dirige ese “tinglado” llamado facebook. Pero no dejo de reconocer que la idea es genial y que para conectar a tus amistades o conocidos,  y hacer que tu vida sea pública “facebook” es una herramienta increíble.
Es una plataforma perfecta para exhibirte sin tener que pasar por Gran Hermano. Es curioso, y a veces hasta patético, ver las cosas que la gente “suben” a su página, o lo que aún es peor, las cosas que los supuestos amigos “suben” de ti al facebook para que otros lo puedan ver, dar su opinión, criticar o juzgar por sólo una imagen. Hasta los expertos en Recursos Humanos han descubierto en facebook una herramienta para valorar a posibles candidatos a un puesto de trabajo.
Nuestras vidas están cada día más atadas a las redes sociales y, sin embargo, cada día hay más problemas de soledad y depresión en las sociedades llamadas “desarrolladas”.
Pero ¿en qué se diferencia el Twitter?, ¿no es también sólo una red social? Efectivamente, lo es. Twitter es un programa dentro de los que conocemos como aplicaciones de “red social”. Pero, y ahí radica la diferencia, es una aplicación sujeta a un tiránico y, casi infranqueable, requisito para muchos. La tiranía de los 140 caracteres.
Esto merece explicación:
1. Sólo puedes subir a tu cuenta mensajes que no sobrepasen 140 caracteres.
2. Cada tweet (publicación) tuyo es público y visible para todo el mundo que quiera seguirte.
3. Tus tweets se pueden reenviar a lo que se le llama retweet.
4. También se pueden subir fotos pero el resultado es bastante pobre, por lo que no es una aplicación muy visual.

            La clave está en que los 140 caracteres son un auténtico reto para la mente. ¿Cómo expresar un idea, un sentimiento, una reflexión en 140 caracteres? La tarea es un ejercicio arduo de síntesis. Eso es lo que lo hace para mí fascinante.
             Hay quien usa esta herramienta para expresar lo que hace y cómo se siente en algún momento del día. Y está bien, cada cual es libre de expresar lo que le apetezca.
 Pero hay quien en 140 caracteres te ofrece todo un manantial de vida, un pozo de experiencia comprimido en una frase. Una frase que te queda en la mente y produce en tu interior un caudal de reflexión, de ideas y de sentimientos.
           Hay los que lanzan una pregunta, una duda, un pensamiento, y tu mente bulle para contestar y aportar con tu respuesta algo de luz a la pregunta que prendió la chispa en tu mente.
            Hay quien usa este medio para recordar célebres citas de grandes pensadores. ¡Ay, si Seneca hubiera dispuesto de esta herramienta! Pero ahí están los que reproducen los pensamientos de otros para nuestro deleite.
           
            En definitiva, estimado lector, el Twitter nos abre un mundo increíble a la reflexión, si sabes escoger a las personas adecuadas a quienes seguir. Y, también, en ello radica un gran paso de madurez personal: eligir a las personas que nos benefician y dejar de lado aquellos que no aportan nada bueno a tu vida.

            Por cierto, esto no es un mensaje publicitario aunque lo parezca. Y, sin duda, habrá quien opine todo lo contrario de esta herramienta y merece todo mi respeto.

A todos gracias por estar ahí, y Dios os bendiga.

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